Es lógico que todos hoy en día cambiemos de look cada cierto tiempo, y sin duda nuestro cabello y peinado es uno de los elementos más definitorios de esos cambios de imagen. Según qué cambios suponen un giro radical a la propia genética de nuestro cabello. Unos somos de pelo liso, otros rizado, etc. Y cualquier cambio en ese sentido supone una alteración de sus características innatas y por lo tanto un daño inevitable para nuestro pelo. Esto nos significa que no se pueda modificar, pero es bueno seguir una serie de indicaciones para que el deterioro provocado sea el menor posible.
EL ALISADO O PLANCHA DE PELO
El funcionamiento de esta herramienta de belleza se basa en el calor que se aplica al cabello. Es decir, sometemos a nuestros cabellos a unas altas temperaturas, lo cual tiene su beneficio estético a cambio de un perjuicio en la salud capilar. Abusar de este tipo de alisadores o hacer un mal uso de ellos, puede acarrear una aceleración en la caída del cabello, ya que el efecto inmediato que se provoca es de una mayor sequedad capilar y cada uno de los folículos se vuelve mucho más quebradizo. Un efecto que tiene mucha más fuerza en los cabellos lisos, mientras que los grasos son más resistentes a estas temperaturas.
CONSEJOS DE USO
En primer lugar, hay que evitar realizar más de dos pasadas, y siempre es recomendable hacerlo sobre mechones pequeños. Y en caso de necesitar más, siempre esperar a que el pelo se enfríe. Y desde luego, no hay que hacer esta operación con asiduidad. Además se hace necesario proteger al cabello con mascarillas acondicionadoras para hidratarlo. Y otro consejo obvio: usar una plancha de buena calidad, con capa protectora cerámica o de turmalina.