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Evolución y novedades

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En los últimos tiempos, la medicina ha realizado grandes avances en el ámbito de los tratamientos contra la pérdida de cabello masculino. En efecto, a la mejora sustancial que han experimentado los trasplantes capilares habría que sumar la aparición de inhibidores de la 5-alfa-reductasa (una enzima que nuestro organismo necesita para elaborar dihidrotestosterona, una hormona sexual masculina compuesta de testosterona, principal causante de la caída del cabello en los hombres).

Éstos y otros métodos han hecho posible retrasar la pérdida de pelo o repoblar las zonas afectadas por la calvicie mediante cirugía, obteniendo resultados con una apariencia completamente naturales.

Sin embargo, y dicho esto, lo cierto es que aún siguen comercializándose tratamientos milagro cuya efectividad es más que dudosa. Asimismo, no hay que olvidar que su efectividad depende en gran medida de su utilización precoz. De hecho, es fundamental adoptar medidas de choque no sólo ante una pérdida de cabello anómala, sino desde la adolescencia, momento en que la testosterona empieza a acortar los ciclos de crecimiento del cabello, lo que puede dar paso a la alopecia androgénica o androgenética (es decir, a la calvicie de patrón masculino). 

A continuación, nos ocuparemos de dos medicamentos que se han revelado efectivos en este ámbito, detallando sus ventajas e inconvenientes: el minoxidil y la finasterida (en inglés, finasteride).

 

¿En qué consiste el minoxidil?

El minoxidil, que se puso inicialmente a la venta con el nombre comercial de Rogaine, fue el primer fármaco aprobado por la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, en sus siglas en inglés) para el tratamiento de la calvicie de patrón masculino (1979). De efecto vasodilatador, el minoxidil había sido distribuido previamente, y durante muchos años, en forma de píldora por la firma Loniten para tratar la presión arterial alta.

Sin embargo, al igual que ocurriría con la finasterida, los investigadores descubrieron un efecto secundario muy interesante en el fármaco, ya que algunas de las personas que la tomaban empezaron a experimentar el crecimiento de pelo en zonas inesperadas, como las mejillas, la parte posterior de las manos o, incluso, la frente.

De ahí que algunos expertos dedujesen que el uso tópico del minoxidil en su forma líquida, aplicado directamente sobre el cuero cabelludo, podía favorecer la regeneración capilar en las áreas afectadas por la calvicie.  

Aunque aún no se conoce exactamente a qué obedece este efecto, algunos investigadores creen que el minoxidil estimula la apertura de canales de potasio, lo que impide que el calcio —mineral que contribuye a detener el crecimiento de los folículos detengan su crecimiento— pase a las células.

Pese a que el minoxidil se ha mostrado eficaz a la hora de retrasar la pérdida del cabello y de restablecer parcialmente su crecimiento —sobre todo, entre los pacientes de hasta 40 años—, la mayoría de los expertos considera que su efectividad en la lucha contra la caída del pelo es limitada. Dado que el minoxidil no tiene ningún efecto en el proceso hormonal que provoca la caída del cabello, sus resultados positivos son, en el mejor de los casos, temporales.

Por otro lado, no hay que perder de vista sus efectos secundarios, como dolores de cabeza o en el pecho, inflamación, hinchazón, reacciones alérgicas, incremento de peso corporal, aparición de vello en zonas no deseadas —fundamentalmente, en el rostro— o impotencia masculina.

La American Hair Loss Association (AHLA) recomienda su uso a aquellas personas que no han respondido favorablemente a los tratamientos con finasterida, fármaco al que nos referiremos en el siguiente apartado. Por el contrario, no recomienda el minoxidil como primera opción para aquellos hombres que sufren de calvicie de patrón masculino, si bien admite su eficacia en un pequeño porcentaje de casos.

Asimismo, este medicamento no es adecuado para personas menores de 18 años o con problemas de tensión arterial.   

 

Qué es la finasterida y cómo funciona

La finasterida es el nombre genérico de un medicamento comercializado bajo marcas como Propecia o Proscar. Desarrollado en sus orígenes por la firma farmacéutica Merck para tratar el ensanchamiento anómalo de la próstata, este fármaco no tardaría en adquirir otras aplicaciones.

Como pasó con el minoxidil, durante los ensayos clínicos con hombres con este tipo de problema, los investigadores advirtieron un intrigante efecto secundario: la finasterida hacía crecer el crecimiento del cabello. Dado que esta sustancia ya había sido aprobada por la FDA para tratar el agrandamiento de la próstata, Merck decidió lanzar al mercado la primera píldora para combatir la calvicie de patrón masculino (recordemos que los productos anticalvicie con minoxidil se vendían en formato de solución tópica líquida).   

En diciembre de 1997, la FDA aprobó una dosis de 1 mg de finasterida para el tratamiento de la alopecia androgénica en hombres.

El éxito de la finasterida responde a su capacidad de inhibir específicamente la 5-alfa-reductasa, la enzima que convierte la testosterona en el potente andrógeno dihidrotestosterona (DHT), responsable de la atrofia del folículo piloso. Así, 1 mg de finasterida puede aminorar los niveles de DHT en el cuero cabelludo hasta en un 60% cuando se toma a diario. Esta reducción ha demostrado detener la progresión de la caída del cabello en el 86% de los hombres que tomaron el fármaco durante los ensayos clínicos. Asimismo, el 65% de los participantes en los mismos afirmaron haber experimentado un aumento sustancial del crecimiento del cabello.

No obstante, y al igual que ocurre con el minoxidil, la finasterida también puede presentar efectos secundarios, como urticaria, hinchazón, inapetencia sexual, impotencia, dolor testicular y depresión, urticaria e hinchazón. Por otro lado, se desaconseja su consumo en mujeres en edad fértil.

 

¿Por qué hacer un trasplante capilar?

Por razones genéticas, fisiológicas (como el estrés), de salud (quimioterapia, etc.) y ambientales, la mayoría de los hombres sufren importantes pérdidas de cabello a lo largo de su vida que, en muchos casos, acaban dando paso a la temida calvicie.

Si bien algunos tipos de alopecia pueden prevenirse, hay veces que este problema es inevitable… e irreversible. Y cuando esto ocurre, la única manera de recuperar el pelo pasa por someterse a microinjertos, también denominados trasplantes o implantes capilares.

Sin embargo, como cualquier intervención, esta opción acostumbra a generar dudas por lo que respecta a sus ventajas e inconvenientes y a los cuidados que hay que seguir tras la operación. Para dar respuesta a las preguntas más habituales acerca de la caída del cabello, en este artículo abordaremos las dudas más preocupan a quienes se están planteando someterse a esta cirugía.  

 

¿Qué son los implantes capilares y cómo se realizan?

El trasplante capilar es una técnica quirúrgica consistente en recuperar el cabello perdido mediante un autotrasplante de pelo, sin posibilidad de rechazo, sin hospitalización y empleando anestesia local.

Esta intervención consiste en extraer folículos pilosos de una parte del cuerpo del paciente —lo que se conoce como zona donante, y que generalmente está situada en la nuca— para implantarlos en la zona receptora, que es el lugar afectado por la calvicie, respetando el mismo ángulo o dirección que tenía el cabello antes de ser extraído para una apariencia más natural. Por lo general, la zona que recibe el cabello acostumbra a ser la coronilla, a pesar de que también es posible repoblar la barba, las cejas, las pestañas o el pecho.

Actualmente, se utilizan tres sistemas de extracción de cabello. Son los siguientes:

 

1) Extracción de unidades foliculares con tira o técnica (FUSS o FUT). En este sistema, la extracción se lleva a cabo con un bisturí, con el que se extrae una tira de piel de entre 18 y 20 cm de longitud de la zona donante. El proceso de cicatrización es lento, puede llegar a ser doloroso y suele dejar como resultado una cicatriz.

 2) Extracción de unidades foliculares a mano (FUE). Consiste en la extracción de folículos de manera individual, a través de un instrumento quirúrgico especial (un sacabocados microscópico). Este procedimiento es muy poco invasivo y, además, no deja cicatrices.

 3) Extracción de unidades foliculares asistida por robot (FUE robótico). Se trata de una variante del proceso anterior y se realiza con un brazo robotizado. La ventaja principal de esta técnica es que mejora la calidad de los injertos, ya que permite seleccionar los cabellos más robustos y viables con mayor precisión.

Implantes capilares hechos con un robot

Pese a que la duración de la operación dependerá de la cantidad de microinjertos que se desee llevar a cabo, el trasplante capilar acostumbra a tener una duración aproximada de entre tres y ocho horas.  

Durante los 10 días posteriores, casi todos los cabellos trasplantados se caerán, lo que se conoce como pérdida de choque. Sin embargo, después de un período de adaptación que suele oscilar entre los dos y los cinco meses, el pelo empezará a crecer con normalidad desde el folículo implantado, manteniendo las características de la zona de procedencia. A esta caída de pelo temporal también recibe el nombre de efluvio. Además, los folículos pilosos trasplantados son genéticamente resistentes a la calvicie, como ocurre con los de la parte posterior de la cabeza.

Entre los seis y los nueve meses que siguen a la intervención, el paciente notará como el cabello se vuelve más denso.

 

¿Cómo es el preoperatorio del trasplante capilar?

Durante la consulta inicial, el cirujano analizará el cuero cabelludo del paciente, mantendrá una charla con él acerca de sus preferencias y expectativas, le aconsejará cuál es el procedimiento más adecuado —por ejemplo, si los microinjertos se realizarán en una sola sesión o en más de una— y qué resultados puede obtener con la intervención.

En algunos casos, el médico puede recomendar vitaminas del grupo B y E antes de la intervención.

Los días anteriores de la cirugía, el paciente deberá evitar el uso de medicamentos que pudieran ocasionar complicaciones en el transcurso de la misma. Además, hay que tener en cuenta que tanto el alcohol como el tabaco pueden hacer que los cabellos injertados no lleguen a crecer adecuadamente.

 

¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes del trasplante capilar?

Como ocurre con cualquier tipo de intervención, esta opción para recuperar el cabello perdido presenta ventajas e inconvenientes, tal y como se resuma a continuación.

Ventajas del trasplante capilar

  • En el caso de la técnica FUS, se pueden conseguir grandes cantidades de folículos —por lo general, entre 1.800 y 4.000 unidades— con una sola tira de piel.
  • Tanto la técnica FUE como la FUE robótica no dejan cicatriz. En el caso del procedimiento FUS, la cicatriz que queda es lineal, lo que permitiría otras intervenciones en el futuro, si fuese necesario. No obstante, esta operación resulta mucho más cara que la anterior.
  • Si se robotiza la microcirugía, se incrementan las posibilidades de éxito, ya que se escogen los cabellos más resistentes para que puedan salir adelante sin dificultad.
  • El pelo implantado es resistente a la caída, debido a que procede de zonas del cuerpo en la que el cabello tiene esta predisposición genética.
  • Se trata de cirugía ambulatoria, por lo que el paciente es dado de alta el mismo día.
  • Se utiliza anestesia local.
  • No hay posibilidad de rechazo, dado que el pelo implantado procede del mismo paciente.
  • La operación es adecuada para hombres y mujeres.

 

Desventajas del trasplante capilar

  • La intervención no es apta para los menores de 25 años, ya que las pérdidas de cabello hasta esa edad obedecen normalmente a cambios hormonales temporales.
  • Si se lleva a cabo la técnica FUS, queda una cicatriz en la zona donante.
  • En caso de grandes extracciones, la zona donante pierde densidad.
  • En el caso de las operaciones de tipo FUE, para donaciones de más de 1.000 folículos, hay que afeitarse la cabeza.
  • El paciente no podrá dormir boca arriba durante, como mínimo, los tres días posteriores a la intervención.
  • Durante un período máximo de dos meses, el paciente puede experimentar una pérdida de sensibilidad transitoria en la región posterior de la cabeza.
  • Las operaciones hechas con las técnicas FUE y FUE con robot, la tasa de supervivencia del cabello es menor, al contener menos tejido extraído que lo proteja.
  • Por lo general, esta intervención suele tener un coste elevado. Esto ha propiciado que algunas empresas realicen la cirugía en el extranjero. En este sentido, Turquía se ha especializado en este tipo de turismo sanitario, ya que las operaciones que se practican allí resultan mucho más económicas.

 

¿Qué cuidados hay que seguir tras trasplante capilar?

Durante el posoperatorio, el paciente deberá llevar un apósito en la zona intervenida, que deberá cambiar diariamente. También tendrá que evitar la exposición solar de la zona receptora, y no podrá utilizar champú hasta uno o dos días después de la cirugía, dependiendo del tipo de intervención. Su uso es importante para evitar la formación de costras alrededor del pelo trasplantado, lo que incrementaría el riesgo de perder los folículos pilosos durante los primeros siete o 10 días después de la intervención.

Aunque, tras el efluvio o pérdida de choque, el cabello crecerá normalmente, una pequeña parte de los cabellos implantados se acabará cayendo. Esto no obedecerá a que el injerto no haya tenido éxito, sino al envejecimiento del paciente.   

Por eso, para minimizar la pérdida del cabello implantado, es aconsejable utilizar productos contra la caída del cabello

Los implantes capilares tradicionalmente, y fuese cual fuese la técnica elegida, se han practicado de forma manual. Sin embargo, la constante investigación que se está haciendo en este campo de la estética y la dermatología han permitido que ya se puedan hacer mediante el uso de un robot.

Las ventajas de un injerto capilar robotizado

Hay una ventaja que destaca sobre el resto, y sus beneficios se basan en el tiempo que se emplean en estos trasplantes. Y es que mediante este robot especializado se logra injertar muchos más cabellos en cada sesión.

Por otra parte, el grado de precisión que permite este nuevo instrumental también es mucho mayor, y el resultado final tras los trasplantes se considera más natural.

 

La precisión del Sistema ARTAS

 

El aparato que se está usando para estos trasplantes robotizados es capaz de seleccionar las unidades capilares más adecuadas para llevar a cabo la repoblación en otra zona de la cabeza. Y no solo eso, es capaz de extraer esos folículos en un número más elevado y en la mitad de tiempo en comparación con las técnicas manuales más tradicionales. Aquí van los números. El robot disecciona unas mil unidades foliculares por hora, en comparación con las 250 que hace una persona muy cualificada. Eso se consigue gracias a que en realidad se trata de una especie de ojo inteligente que estudia los ángulos, direcciones y orientaciones de cada pelo. Y a ese elemento visual se le suma su brazo. Este elemento del robot posee dos agujas con las que extrae sin huella cada cabello. Es decir, funciona como una especie de pinza que succiona el cabello.

 

La mano del especialista sigue siendo imprescindible

 

Con el Sistema ARTAS no todo es fruto de la alta tecnología. La parte final del proceso, el implante propiamente, dicho sigue siendo labor del médico especializado, ya que ello requiere tanto de mucha técnica como de maestría, delicadeza y un poco de gusto por parte de la mano humana.

 

 

 

Los estudios sobre los implantes capilares avanzan a una velocidad de vértigo. Ahora ya se está trabajando con la técnica FUE New Dense, gracias a la cual el proceso de regeneración del cabello es mucho más rápido. Para hacerse una idea de lo que supone esta nueva técnica, basta con comparar que hasta hace poco era posible extraer e implantar en un solo día hasta 1.000 unidades foliculares, mientras que ahora va a ser viable alcanzar en una sola sesión un número que oscile entre los 2.000 y 3.500 folículos. Es decir, se reduce el número de sesiones y por lo tanto el proceso también tiene un coste bastante menor.

También tiene ventajas estéticas

El nuevo sistema de extracción que se emplea permite conseguir una mejor calidad en las unidades foliculares empleadas. Para ello se emplea un instrumental muy fino, que en la zona donante de la nuca no deja marca alguna. En tan solo dos semanas todo está cicatrizado, aunque para ello se hace necesario cortar el pelo al cero, lo cual hoy en día incluso se puede considerar una moda. Y en todo caso, siempre crece, y tras el implante más abundante que antes.

Toda una revolución

El enorme avance que supone esta técnica hace que sea muy demandada por parte de los pacientes con medianas y grandes calvicies. Por otra parte, no todas las clínicas pueden realizarla, ya que para realizar esas sesiones de implantes tan masivos se hace necesario que el equipo médico esté compuesto de un número alto de especialistas. Por esa razón, no se trabaja con esta técnica en todos los sitios. Si se suman la reducción de coste que supone, la alta demanda y los escasos lugares que la ofrecen, el resultado es que son muchas las personas que quieren aprovecharse de este avance, y por lo tanto hay largas listas de espera para este tipo de implantes capilares.

tirar del pelo
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La amenaza de la alopecia es uno de los grandes miedos estéticos del hombre. Los estudios para evitarla son continuos, y ninguno ha conseguido hallar una solución definitiva. Aquí va uno de esas últimas investigaciones, que aunque todavía está en fase de pruebas, parece que ha dado resultados esperanzadores para los sufridores de la calvicie.

Arrancar cabello estimula su crecimiento

De momento solo se ha probado en ratones y todavía faltan muchos estudios y verificaciones, pero hasta ahora han sacado algunas conclusiones interesantes y prometedoras, basadas en la idea de que arrancarse el cabello de una determinada forma puede provocar un estímulo positivo que ayuda a su crecimiento y regeneración. Básicamente han llegado a la conclusión de que arrancando los pelos, los folículos de la piel envían una especie de señal de, llamémosle “angustia”, que hace que en esa zona crezca más cabello que el que había anteriormente. Para ello se hace necesario elegir un área de la cabeza donde el pelo aparece en una alta densidad, interviniendo en zonas con una superficie entre 3 y 5 mm. E incluso dicen que se pueden llegar a regeneran entre 500 y unos 1.300 pelos, algunos hasta fuera del área de donde se hace la extracción.

Un proceso natural

Tras corroborar esos resultados sorprendentes, se han lanzado a estudiar el porqué. Y la razón se encuentra precisamente en esas señales de angustia o de socorro que lanzan los folículos arrancados. Esto provoca que de forma natural se liberen proteínas inflamatorias, las cuales a su vez son capaces de atraer unas células inmunes a la zona donde se provoca la lesión. Ya que arrancar los pelos, no deja de ser una lesión. Pero el caso es que estas células generan sustancias estimulantes para el posterior crecimiento del pelo.

Hasta aquí todo está comprobado, y con lógica basada en la ciencia. Pero como los mismos investigadores reconocen, todavía falta la investigación en seres humanos. Si bien se muestran muy esperanzados en que por fin pueden encontrar una solución para la alopecia. Pero eso sí, que nadie comience a arrancarse el pelo con la esperanza de que empiece a brotar. Hay que esperar los resultados finales y dejarse aconsejar por los especialistas en la materia.

¿Qué pensáis sobre esto? Yo lo noto siempre en las partes donde no me cae el pelo que si funciona, pero dudo que funcione si tienes alopecia…